viernes, 8 de junio de 2012



La escena teatral boliviana, muestra actualmente una generación de artistas que presenta en sus obras nuevas estéticas, creaciones dramatúrgicas y de a poco una identidad. Pero a medida que este movimiento crece, también crecen problemas que pasa por lo cultural y hasta generacional.

“Estamos en una etapa que es fantástica a nivel de cantidad de producción y además de calidad pero claro, hay que decirlo… los más jóvenes somos de mi tanda (30 años),  quiere decir, si bien hay en este momento producción todavía no hay como una camada de jóvenes veinteañeros… que ya esté produciendo con fuerza y un nivel profesional” comenta el dramaturgo y director de teatro Eduardo Calla, en relación al problema generacional de la escena teatral en el país. La historia teatral muestra este problema.

En los años 90, gracias a la apertura del taller de teatro de la Universidad Católica Boliviana, dirigido por  David Mondacca, varios estudiantes tuvieron el primer paso para inmiscuirse en el campo teatral. La aparición del teatro de Los Andes en el año 1991 trajo un cambio trascendental en el medio teatral, ya que es un elenco que vive de este arte y lo trabaja de manera profesional, esto provoca en los aprendices la posibilidad de tener la misma experiencia y el mismo proceso de formación durante casi 10 años causando una ausencia teatral y una brecha generacional hasta casi principios del año 2000.

Fines de los años 90, la demanda de la gente en tener medios alternativos para aprender y apreciar teatro, tanto de espectadores como elencos de teatro, provoca el nacimiento del “FITAZ” y el Festival de Teatro en Santa Cruz. Pocos años después Marcos Malavia crea la Escuela Nacional de Teatro en la misma ciudad y el escenario teatral vuelve a hacerse presente, pero mostrando nuevas estéticas y creaciones teatrales.

Presentación del taller del Piccolo Teatro FITAZ 2010
Daniel González Gómez-Acebo uno de los poco críticos de teatro en el país argumenta que “Hace unos años el peso de los grandes nombres de la escena teatral boliviana era demasiado para la gente joven…  con el tiempo, y los experimento (válidos y fallidos), la nueva generación teatral lo tiene más claro, crea mucho más, arriesga bastante, explora otros lenguajes y, de vez en cuando, aparece nuevas propuestas sumamente interesantes”, pero aun faltan tareas por realizar para que este avance continúe y se sostenga. 


En un informe realizado por el FITAZ en 2006 se muestran datos sobre la afluencia del público en el festival, hubo en el año 99, 16.450 espectadores, para el 2006 fueron 23.000 espectadores aproximadamente, el incremento es de un 30%, si bien no se tienen datos de la última versión la asistencia fue menor. Este problema parte también de lo cultural, ya que la gente no está acostumbrada a asistir a teatro.  

“Un sistema necesita proporciones de consumo, necesita la exhibición, y cuando hablo de consumo, hablo de hábitos de consumo, todavía no hemos llegado a formar la cantidad de público necesario que deberíamos tener…” analiza Eduardo.  

En relación a países vecinos existe bastante afluencia de gente que asiste a teatro, ejemplos como Argentina que en el año 2006 asistían unas 2.320.163 personas anualmente, una cantidad de público que en nuestro país, es aun inalcanzable, pero el crecimiento es gradual.

Otro de los problemas es la falta de espacios para presentar obras de teatro, en el caso de La Paz no pasan de 10 lugares que dispone la Municipalidad para la exhibición dos a tres días como máximo. La necesidad hace que de a poco se generen espacios alternativos, es el caso de “El Bunker” o “El Desnivel” centros culturales que brindan a los elencos mayores posibilidades de exhibición.  

Para combatir con estos problemas, la comunicación y el apoyo de los gestores teatrales han sido de gran ayuda para mejorar la escena teatral, además de entablar convenios y auspicios que son muy pocos pero ayudan a que los proyectos se mantengan y crezcan, Eduardo piensa que estamos por un buen camino pero “tiene que haber producto, tiene que haber público y tiene que haber espacio, esos tres elementos para mí son los centrales, a partir de ahí se produce el hecho teatral y todo lo periférico que va a formar y fortalecer.”



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